Repensando la política y a los políticos…

“Si hubiera más políticos que supieran de poesía, y más poetas que entendieran de política, el mundo sería un lugar un poco mejor”. John F. Kennedy



Muchas veces la política pareciera ser un espacio abstracto, desconocido, incluso corrupto, en los últimos años considerado un área donde no se necesita destacar, ni siquiera poseer estudios o cualidades notables, sino simplemente el deseo de participar. Con esto no quiero decir que no todos puedan o deban participar en política, sino que debería ser el ámbito donde los mejores hombres y mujeres incursionaran. La política debería ser entendida como ciencia y arte. Ciencia porque nos da los conocimientos para conocer los problemas de una determinada realidad, para poder buscar sus respectivas soluciones, siempre procurando el bien común, y como arte porque se va aprendiendo. En los últimos años pareciera que no existiera relación alguna entre políticos y política; pero nosotros entendemos que el éxito de ésta se vincula con la calidad y preparación de su material humano. Por lo tanto resulta deplorable que los electores no analicen la calidad de los candidatos y al no hacerlo el resultado ha sido el deterioro evidente de la democracia.


En estas consideraciones pareciera lógico al menos teóricamente que si cualquier actividad requiere de profesionales de calidad, no debe ser menor la exigencia en el seno de la política. Ahora bien, los estudios sobre la calidad de la política han avanzado en los últimos años divorciados de la atención a la existencia de políticos de calidad y peor aún los ciudadanos no han considerado la necesidad de ello.


Entonces en un escenario donde el político es exigido al mínimo, éste como parte de su responsabilidad con la sociedad y por ende con él mismo, debería considerar de manera responsable capacitarse y formarse en los conocimientos, habilidades, valores y virtudes, para poder ser ejemplo de capacidad, vida y servicio. La política tiene que ser considera una profesión seria para poder ser entendida en su verdadero significado: el bien común. Pero no basta con saber lo que significa, si ésta no logra satisfacer las necesidades de la población. Entonces el rol de los políticos es cumplir con el verdadero objetivo de la política y dicho rol se realizará de la mejor manera en el tanto se posean más y mejores conocimientos.


Los políticos surgen del seno de la sociedad en que viven, están permeados por sus valores familiares y sociales, por lo que en gran medida su actuación no deja de evidenciar tarde o temprano los rasgos o señas de identidad que la definen y que deben hacer notar al ciudadano para que pueda elegir correctamente. Además, los factores históricos, sociales y culturales siempre se deben tener en cuenta; pero es también evidente que los políticos que ejercen su labor de manera seria y profesional pueden estar dotados, o no, de ciertos atributos que contribuyan a hacer de su trabajo uno de calidad diferenciada, sin embargo no debemos limitarnos a considerar que un buen político es quien ha estado únicamente en un grupo comunal, ya que su labor será más que eso, debe poseer el conocimiento comprobado en temas gerenciales, tener capacidad administrativa, política y legal entre otras.


Eligiendo a los mejores hombres y mujeres no únicamente vamos a reivindicar el papel de los políticos, sino que la calidad de la política será mejor y nuestros sistemas democráticos más robustos y eficientes.


En tiempos donde se aproximan las elecciones municipales, deberíamos como ciudadanos conscientes determinar instrumentos que introduzcan algún componente de calidad en los candidatos, tales como: formación profesional, experiencia laboral en el sector público y privado, liderazgo, empatía, actividades de voluntariado en diferentes sectores y otros conocimientos.

En este sentido, la exposición pública de sus méritos, así como de su trayectoria, y el debate previo entre diferentes candidatos y con distintos sectores sociales, pueden convertirse en excelentes mecanismos de selección con respecto a la entrada o permanencia en la política, la ciudadanía es la única garante real de que lleguen los mejores hombres y mujeres al poder.


Esther Lizano Rubí

Politóloga