Retos y desafíos de la desigualdad social en Costa Rica

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


No se vale que sólo sigamos señalando y quejándonos del hecho de que estamos hoy entre los 10 países más desiguales del mundo. Es preciso acompañar dicha queja con algunas propuestas y soluciones para sacar al país de ese deshonroso club de naciones.


¿Y qué es realmente la desigualdad?


Permítanme señalar para recordar que la desigualdad en un país en general, es la condición en que una gran mayoría de sus ciudadanos no gozan del mismo acceso a una serie de recursos fundamentales para llevar una vida digna, en relación a otros. Y esta se manifiesta en varias dimensiones, pero quizás la más determinante es la desigualdad en los ingresos. Lo anterior entendiendo que, la misma en el acceso a la educación, a la salud, y en general de oportunidades son fundamentales para evitar la desigualdad en los ingresos.


Algunas propuestas para volver a construir una sociedad más igualitaria en Costa Rica


En el pasado, y con una serie de gobernantes-estadistas como José Figueres Ferrer, logramos crear una serie de “escaleras de ascenso social” que fueron las oportunidades que aprovechaban las familias costarricenses, especialmente las más humildes, para salir de la pobreza y formar parte de la frondosa clase media de nuestro país. Y fueron esas escaleras y las que se construyeron en los años subsiguientes, las que nos permitieron construir una sociedad más igualitaria. Sin embargo, desde hace ya algunos años, venimos retrocediendo en ese campo a tal grado que, nos convertirnos en la sociedad desigual que somos hoy. Por lo tanto, la pregunta es: ¿Cómo podemos volver a construir una sociedad menos desigual y más igualitaria dadas las condiciones tan globales que imperan en Siglo XXI?


No a la sociedad de dádivas


No son pocos los que proponen la construcción de una sociedad más justa basada en dádivas. E, incluso, otros creen en la justicia a lo Robin Hood, o sea, la vieja fórmula de quitar a los ricos para dar a los pobres. Sin embargo, todos esos esquemas basados en la repartición sin esfuerzo, han demostrado que lejos de resolver la situación de las grandes mayorías vulnerables, por el contrario, suelen hundirlas aún más en la pobreza y miseria. Lo anterior al cercenarles su iniciativa, hacerlas más dependientes, y, sobre todo, al arrebatarles lo más valioso de su humanidad, su dignidad. Por lo tanto, es claro que la solución no está en las dádivas.


A continuación, consideremos las siguientes propuestas:


El Capitalismo Inclusivo o Capitalismo Solidario


Es preciso reconocer que los pobres no desean vivir de la caridad de nadie, sino que, en el fondo, lo que desean son oportunidades para salir avante con su familia. O sea, lo que en realidad desean y anhelan es un “empujón”, una mano amiga para salir adelante.


Por eso, debemos avanzar hacia la construcción de un sistema de convivencia que gravite alrededor del concepto de la “ayuda mutua”.


Capitalismo Inclusivo es el nombre que denominamos al concepto que más tarde descubrimos que el millonario y filántropo, Rich DeVos desarrolló en su libro, “Capitalismo Solidario”; cuyo epicentro se resume en el extraordinario concepto siguiente: “Gente ayudando a otra gente a ayudarse a sí misma”. Este concepto ha tenido un enorme impacto en mí.


Hacia una Democracia Productiva que democratice la “Capacidad de Emprender y de Crear Riqueza”


Como en casi todas las actividades humanas, estoy consciente de que no todos pueden emprender porque el emprendimiento requiere de una serie de aptitudes y actitudes muy particulares. O sea, de una cierta “madera” en que concurran intuición, motivación, pasión y cierto fuego interior. Pero también sé que hay mucha gente que teniendo dicha “madera”, no tienen la oportunidad de emprender.


Por eso, desde hace algún tiempo vengo preguntándome a mí mismo y a algunos amigos con quienes suelo “compartir apuntes” lo siguiente: ¿Qué pasaría si al igual que hemos democratizado la elección de nuestros representantes, dándoles a todos los ciudadanos la oportunidad y opción de elegir a sus gobernantes, democratizáramos las oportunidades de emprender, dándole a todos los costarricenses la opción de desarrollar “su capacidad de emprender y de crear riqueza?”


Porque en el fondo creo que urge “Democratizar la Capacidad de Crear Riqueza” a fin de aumentar significativamente nuestro arsenal de emprendedores, creando más riqueza de la mano de un mayor número de compatriotas, y, consecuentemente, mayores oportunidades de empleo y bienestar para todos los costarricenses.


Básicamente, lo que estamos proponiendo es que construyamos una robusta “Democracia Productiva”, de la cual nos hemos referido en el pasado en otras de nuestras propuestas.


Algunos aspectos claves de la Democracia Productiva y del Capitalismo Inclusivo o Solidario


Quisiera puntualizar algunos aspectos claves alrededor de la Democracia Productiva y del Capitalismo Inclusivo o Capitalismo Solidario en relación con nuestro país:


  1. Todos los costarricenses tenemos derecho de vivir en una sociedad en donde tengamos la plena libertad de emprender. Sin embargo, no puede haber libertad de emprender en una sociedad como la nuestra en que el Estado en vez de ser un facilitador del emprendedurismo, se ha convertido en un Estado obstructor.”

  2. Tanto la Democracia Productiva como el Capitalismo Solidario aspiran a crear una sociedad de abundancia para que, vía solidaridad, ofrezca amplias oportunidades a todos. La idea es capacitar previa o paralelamente a las grandes mayorías para que puedan aprovechar dichas oportunidades plenamente. Por lo tanto, el reto no sólo es crear las oportunidades, sino también, el de forjar las capacidades y habilidades necesarias entre las grandes mayorías para que éstas puedan aprovecharlas. Por otro lado, en ese nuevo escenario de la sociedad costarricenses, la creación de riqueza será más eficiente y más abundante dado que su filosofía consiste en preparar para incorporar al mayor número de ciudadanos al proceso de creación de riqueza para que sean más productivos. De tal manera que se dispondrá de un “pastel mucho más grande” y capaz de satisfacer las necesidades de un mayor número de costarricenses.


Ya Adam Smith lo dijo desde el Siglo XVIII:

“La riqueza de una nación es directamente proporcional a la capacidad creativa de su gente, y no de la cantidad de oro que acumula”

Concluyo, reconociendo que, el flagelo de la desigualdad social no es tarea fácil de resolver; sin embargo, lo podemos y debemos enfrentar y pronto. Para lo cual, el país necesita líderes y gobernantes con visión clara y con la templanza necesaria para forjar y crear las condiciones que hagan que la gente se la crean, o sea, que crean en sí mismos y en sus propias capacidades; a fin de que la esperanza comience a emerger y a crecer de nuevo en sus corazones.


Por eso necesitamos Capitalistas Solidarios que ayuden a la gente a ayudarse a sí misma.



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