Rodrigo y Pilar en el País de las Maravillas: ¿Realmente la economía da “señales de recuperación”?

Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Economista

Director a.i. CICDE-UNED


Hace unos días, la prensa transmitía las expresiones de Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central y Pilar Garrido, ministra de Planificación: “la economía da señales claras de recuperación” nos decían. Lo cual me sugiere que el equipo económico de la administración Alvarado, decidió bajar sus metas y aspiraciones a un nivel extremadamente pobre. Pongámoslo así: si obtener un 4 en matemática para usted es satisfactorio, lograr un 4,5 será un exitazo. Justamente ése parece ser el caso.


Resumamos: el impacto negativo sobre la economía del Covid-19 se dio fundamentalmente en los meses de marzo-abril de 2020. Fue ahí cuando, de un solo golpe, caímos al hueco. En los dos o tres meses siguientes, el derrumbe se frenó y, luego, poco a poquito, la economía empezó a intentar recuperarse. Pero, como espero poder explicar en este artículo, ha sido una recuperación extremadamente lenta y vacilante, sumamente insatisfactoria.


En el caso de las zonas francas, la recuperación empezó casi de inmediato. Ya en mayo 2020 se retomaba un camino ascendente, en septiembre se alcanzaban los niveles pre-pandemia, los cuales, a marzo 2021, ya han sido superados en un espectacular 14%.[i]


Y aunque eso es bueno para las personas que trabajan en zona franca, en cambio no ha significado prácticamente nada para el resto de la economía, lo cual ratifica que las zonas francas son un “universo paralelo”, desconectado de la economía de “a de veras”, donde se desenvuelve la vida de cerca del 95% de la población.


Esa economía de “a de veras” empezó a dar tímidas señales de vida recién en agosto 2020. Pero su recuperación ha sido desesperantemente lenta. Resumamos de la siguiente forma[ii]:


  • A julio 2020 esa economía se situaba un -8,8% por debajo de su nivel de febrero 2020.

  • A marzo 2021, todavía está un -6,7% por debajo del dato de febrero 2020. O sea, tan solo ha recuperado una fracción del territorio perdido.

  • Habiendo empezado a recuperarse en agosto 2020, el avance logrado en ese período de 8 meses (agosto 2020-marzo 2021), es de apenas un 2,2%, lo cual resulta extremadamente pobre, puesto que se trata de emerger de un profundo hueco, no de crecer a partir de una economía que ya venía en crecimiento.


Para mejor ilustrar la cuestión, observemos brevemente los datos de empleo[iii].


  • Según los datos del INEC, la crisis asociada al Covid-19 produjo una pérdida de más de 500 mil empleos, alcanzando su punto más bajo en el trimestre móvil mayo-junio-julio 2020. En el trimestre móvil siguiente (junio-julio-agosto) empieza un anémico proceso de recuperación.

  • Entre el punto más bajo (mayo-junio-julio 2020) y el dato más reciente (trimestre enero-febrero-marzo 2021), se recuperan 269 mil empleos. O sea: apenas un 53% de los empleos perdidos. Ese gigantesco déficit de empleos se agranda, si además sumamos el crecimiento natural de la población en edad de trabajar.

  • Pero nótese por favor, y no lo perdamos de vista en el resto de este escrito, que esas comparaciones las hacemos contra una situación pre-pandemia, que ya estaba terriblemente deteriorada, con más de 300 mil personas desempleadas, y arriba de un millón en la informalidad laboral. No comparamos respecto de una situación que pudiéramos considerar idónea, ni siquiera medianamente satisfactoria, sino respecto de una que simplemente era “menos peor”.

  • Aún así, lo recuperado respecto de esa situación “menos peor” es extremadamente limitado, no solo en cuanto al número de empleos sino también respecto de la calidad de estos. De hecho, la casi totalidad de los empleos recuperados, están en la informalidad laboral.

  • Para mejor aclarar esto último, indicaré lo siguiente: durante la fase de derrumbe de marzo-abril-mayo de 2020, la mayor parte de los empleos perdidos fueron informales, (cerca del 75%), lo cual resalta la extrema vulnerabilidad de quienes se desenvuelven en esa situación. Durante esta fase de debilísima recuperación, una proporción sustancialmente mayor -el 95%- de los empleos recuperados son informales.

  • La situación para las mujeres ha sido innegablemente peor. En la fase aguda de retroceso de la economía, se destruyeron alrededor del 29% de los empleos femeninos que existían antes de la llegada del Covid-19. En la fase posterior de “recuperación”, y según los datos más recientes, se ha recuperado menos de la mitad (tan solo un 47%) de esa pérdida.

  • Pero, además, el 99% de esos empleos femeninos recuperados son en la informalidad laboral.

  • Entre la gente joven la situación ha sido sumamente grave. En el segmento de edad de 15 a 24 años, la crisis pandémica provocó la pérdida de más del 38% de los empleos existentes, de los cuales tan solo se ha recuperado algo más de la mitad (un 54%)

  • Una población a la que generalmente no se le presta atención, pero que está siendo severamente afectada, es la de las personas mayores de 60 años. En este segmento poblacional, unas 72 mil personas perdieron su empleo, es decir, se destruyeron el 29% de los empleos existentes antes de la pandemia. Luego, los datos han mostrado oscilaciones, alternando alzas y reducciones. Al cabo de lo cual, y según los datos más recientes (trimestre enero-febrero-marzo 2021), tan solo se habrían recuperado unos 2.000 empleos, la totalidad de los cuales son informales (de hecho, se habrían perdido unos 5.000 empleos formales, compensados por alrededor de 7.000 en la informalidad).


Desde hace muchos meses, en mis publicaciones en redes sociales (particularmente las que hago desde mi página de Facebook: https://www.facebook.com/6defebrero58, he venido advirtiendo que, vistos los énfasis de política económica de la administración Alvarado, lo que cabría esperar eran muchos meses con niveles de desempleo intolerablemente altos, y una economía atrapada en una anemia crónica, rozando el estancamiento. De haberme equivocado, gustoso lo admitiría y, de hecho, lo celebraría. Me temo que no ha sido así. Cuando, por otra parte, las expresiones de “optimismo” de las autoridades económicas, no solo son irresponsable, sino que, de hecho, insultan a los centenares de miles de hogares, y millones de personas, que viven, en su día a día, penurias y angustias sin fin.



[i] Según los datos del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central, del llamado “Régimen Especial”. [ii] Con base en datos del IMAE, del “Régimen Definitivo” [iii] Con base en los datos de las Encuestas Continuas de Empleo (ECE) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).


Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR


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