Se agiganta nuestro héroe de la paz

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A


Hace algunas semanas me referí al caso sui géneris de Costa Rica que, por haber abolido el ejército, nunca más volverá a tener héroes nacionales que convencional e históricamente son el producto de grandes gestas o hazañas bélicas. Porque el mundo suele distinguir como héroes a aquellos grandes hombres que han protagonizado extraordinarias gestas militares. Por cierto, nosotros también tenemos nuestra cuota de ellos producto de la guerra del 1856 como son: Juan Rafael Mora Porras (Don Juanito), Juan Santamaría y Pancha Carrasco entre otros. Sin embargo, con la abolición de ejército en Costa Rica, es necesario que el concepto de héroe nacional cambie y tome una nueva dimensión para que, el heroísmo nacional se establezca en base a grandes gestas a favor de la paz y no a favor de la guerra. Por eso, Costa Rica debe empezar a distinguir y a honrar a lo que vengo llamando sus “Héroes de la Paz”.


Pero a la vez he venido señalando la conveniencia y la necesidad de que, en el caso de nuestro país, tomemos la sabia decisión de cambiar el concepto de “Héroe de la Guerra” por el de “Héroe de la Paz”. Lo anterior por nuestra vocación y compromiso con la paz. Y he apuntado, asimismo, que don José Figueres Ferrer (Don Pepe) es sin duda alguna nuestro primer “Héroe de la Paz”, por haber sido el primer y único general victorioso de la historia de la humanidad que después de haber vencido en una revolución, se deshizo del instrumento que le facilitó dicha victoria, o sea, se deshizo del ejército, lo abolió para siempre en Costa Rica.


Debemos honrar a nuestro primer “Héroe de la Paz”


Sin duda alguna, uno de los más grandes “Héroes de la Paz” que ha producido el mundo es José Figueres Ferrer, nuestro gran Don Pepe. Y ese orgullo le corresponde a nuestro país. Por eso, es preciso que realicemos los ajustes y cambios en la normativa nacional necesaria a fin institucionalizar la figura del héroe o heroína de la paz para declarar y oficialmente reconocer a Don Pepe como nuestro primer “Héroe de la Paz”.


El hecho de que Costa Rica sea el primer país en cambiar el heroísmo de su fundamento guerrero histórico por un fundamento de paz será otro testimonio del excepcionalismo costarricense. Y sin duda alguna traerá grandes réditos para nuestro país el poder lucir y presentar el primer “Héroe de la Paz” al mundo.


El heroísmo de Don Pepe se agiganta con el tiempo


Otro aspecto que llama poderosamente la atención es que, el heroísmo de Don Pepe se agiganta día con día, especialmente en estos tiempos en que nuestro país ha entrado en una de las crisis más profundas de su historia, crisis ante la cual nuestro gobierno ha mostrado total incapacidad para enfrentarla. Esta muy seria situación que afrontamos muy probablemente provocaría la intervención del ejército si lo hubiéramos tenido. O sea, por la falta de dirección, respuestas, y rumbo de nuestro país y la enorme frustración y desesperanza ciudadana, algún gobierno populista al estilo venezolano o nicaragüense podría sentirse tentado a entrar en colusión con el ejército para establecer una dictadura en Costa Rica.


Porque con lo que está ocurriendo en nuestro país cuya mayor señal es la enorme desigualdad social que hoy padecemos con sus terribles consecuencias, es muy posible y probable que el ejército hubiera entrado en acción.


En estos días he oído a algunos compatriotas decir que el gobierno del Presidente Carlos Alvarado nos encamina para convertimos en una Cuba, Venezuela o Nicaragua. Y mi reacción ha sido categórica respondiendo siempre lo siguiente: Ni una Cuba, ni una Venezuela, ni una Nicaragua es posible en Costa Rica por cuanto esos regímenes sólo son viables gracias a una fuerza coercitiva que los mantenga, o sea, por medio del ejército que los mantiene en el poder. Y de seguido agrego: Gracias a Dios y a nuestro gran “Héroe de la Paz”, Don Pepe Figueres no tenemos ejército.


Por eso la figura de Don Pepe se agiganta aún más en el Siglo XXI.


Concluyo señalando la conveniencia de hacerle justicia a esa extraordinaria y excepcional figura mundial Don José Figueres Ferrer nombrándolo como nuestro primer “Héroe de la Paz” para que se convierta en un ejemplo para nuestros jóvenes y para todos los jóvenes del mundo.

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