Si yo fuera Presidente / La Banca Pública costarricense

Actualizado: jul 18

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


Hay una serie de flagelos que se están dando a lo interno de nuestro país que contradice todo lo que nos ha hecho grandes y excepcionales como nación, y que hoy, están amenazando con destruir los cimientos mismos de nuestro sistema de convivencia y con él, el tejido especial del que estamos hechos.


Por otro lado, existen varias instituciones estratégicas, creadas dentro de la visión de la Fundación de la Segunda República de construir una Costa Rica más inclusiva, más solidaria, y, más igualitaria que han sido invadidas, secuestradas y puestas al servicio de lo que vengo llamando “La Nueva Oligarquía Financiera Nacional”. Dentro de esas instituciones está la Banca Pública costarricense.


La toma de la banca pública costarricense


Una de las actividades más estratégicas para el desarrollo de nuestro país es, sin duda alguna, la actividad financiera bancaria. Recordemos que Don Pepe, por medio de la Junta Fundadora de la Segunda República, no creó la Banca Pública en primera instancia, sino que, “nacionalizó la banca privada”, porque esta no cumplía con los objetivos ni la verdadera razón de una banca al servicio de los costarricenses, sobre todo porque esta trabajaba con los recursos que captaba del público.


Por eso, por años a la Banca Privada se le negó la posibilidad de captar fondos del público costarricense. Pero, hace aproximadamente 25 años, una vez consolidada la Banca Pública, se “abrió la válvula” para que la privada volviera a captar dichos fondos. Y fue así como esta resurgió y proliferó como lo vemos hoy.


Sin embargo, en los últimos años, la Banca Pública comenzó a parecerse cada vez más a la privada, lo que la fue desviando de su razón de ser. Una señal irrefutable de la anterior afirmación es que, los 3 Bancos Públicos junto con 11 privados, están aliados y afiliados a un sindicato bancario, la famosa Asociación Bancaria Costarricense (ABC), órgano en que las 14 empresas bancarias afiliadas están en colusión, poniéndose de acuerdo sobre todas las políticas bancarias que se aplican en nuestro país. O sea, las políticas que tanto los Bancos Privados como los públicos deberán respetar e implementar. Ahora pregunto: ¿Si los públicos son sólo 3 y los privados son 11, cuáles tesis prevalecerán en las votaciones que se realizan dentro de ese sindicato, a la hora de la toma de decisiones? La respuesta es obvia.


Que los Bancos Públicos y privados estén puestos de acuerdo, es como poner de acuerdo al gato y el ratón. O sea, tarde o temprano, el gato se come al ratón. Y eso es justamente lo que está sucediendo hoy.


Si yo fuera Presidente


Por eso, si yo fuera Presidente, ordenaría a los Bancos Públicos su retiro inmediato de la ABC. Algunos creerán que el Presidente no tiene la autoridad para meterse con la autonomía de los Bancos Públicos, pero eso no es cierto, porque si puede nombrar a los miembros de la Junta Directiva por medio del Consejo de Gobierno, también los puede quitar o en su defecto, intervenir sus juntas directivas.


Pero, además, convocaría a las autoridades de la Banca Pública para recordarles el ¿Por qué se nacionalizó la Banca Privada?, y fue creada la Banca Pública. O sea, les recordaría su visión como Bancos Públicos, para asegurarme de que vuelvan a responder a sus propósito y razón de ser. Porque su finalidad y justificación son totalmente distintas a las de la Banca Privada cuyo objetivo fundamental es, maximizar ganancias para sus socios.


Hoy, por seguir las mismas políticas de la Banca Privada que como se dijo, tiene por fin último optimizar sus ganancias; la Banca Pública acumula en la actualidad, inmensas reservas, mientras los costarricenses que son sus verdaderos dueños, son pasados por “la calle de la amargura” para obtener un crédito y en condiciones realmente penosas.


¿Y quiénes son los socios “de hecho” de la Banca Pública?


Pocos costarricenses saben que la Banca Pública que creen es de todos los costarricenses, tiene en sus empleados sus verdaderos socios. Eso explica el ¿Por qué?, estos son los interesados en seguir la misma filosofía de la Banca Privada para maximizar las ganancias de la Banca Pública, aunque para eso tengan que acumular grandes reservas sin mayor propósito adicional. Me explico, porque entre mayores las “ganancias” de los Bancos Públicos, mayores son los “dividendos” que reciben sus “socios de hecho”, o sea, sus empleados; “dividendos” que rondan entre el 15 y el 20% de las ganancias.


¿Y qué hacen los Bancos Públicos con sus grandes reservas o “ganancias” una vez repartida la porción a sus empleados?


De nuevo, si yo fuera Presidente, sobre todo, en estos tiempos de crisis del CO-VID-19, emitiría una directriz a los Bancos Públicos, para que reinviertan esas “ganancias” o grandes reservas para bajar considerablemente las tasas de interés de sus créditos, y, además, que lo acompañen con una disminución de la enorme tramitomanía a la que tienen sometidos a los costarricenses. Lo anterior, para que, créditos bajo excelentes condiciones, vuelvan a estar al alcance de personas y empresas, a fin de reactivar la alicaída economía costarricense. Después de todo, esa es la esencia para la cual se creó la Banca Pública en nuestro país; y, sobre todo, para auxiliar a los costarricenses en época de crisis.


El aniversario de la creación de la Banca Pública en Costa Rica


Es muy curioso, pero estoy escribiendo este artículo el día 21 de junio del año 2020, y justamente en un día como hoy, el 21 de junio de 1948, hace exactamente 72 años, mediante Decreto No. 71, la Junta Fundadora de la Segunda República, liderada por Don Pepe nacionalizó la banca y creó la Banca Pública costarricense.


Algunas disposiciones de la Nacionalización Bancaria


Entre los principios que orientaron la nacionalización bancaria están los siguientes:


“Los bancos nacionalizados estarán al servicio exclusivo de la economía de la Nación”


“… teniendo como fin primordial facilitar la concesión de crédito reproductivo con criterio económico y social.


Luego, vino la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional que señala entre otros aspectos, los siguientes:


“…los Bancos Públicos están sujetos a la ley en materia de gobierno y deben actuar en estrecha colaboración con el Poder Ejecutivo, coordinando sus esfuerzos y actividades.”


Todo lo anterior subraya el hecho de que la autonomía administrativa de los Bancos Públicos no es un permiso para que se conviertan en islas o repúblicas independientes con respecto al Gobierno de la República.


Concluyo señalando que, el comportamiento privado de la Banca Pública en los últimos años, se viene dando con la complacencia del gobierno, sea porque sus políticas son las mismas que defienden los gobiernos de turno, o, porque, no existe la visión ni el liderazgo necesario para volver a encarrilar los trenes de la Banca Pública, que hace rato andan descarrilados.