Tenemos la cobra durmiendo en la cama con nosotros

Ing. Clinton Cruickshank S., M.B.A.


A través de la historia, sin dejar de reconocer los grandes intercambios que siempre han existido entre las distintas naciones; en general, por su relativo aislamiento, cada una de ellas escribían su propia historia, su propia cultura, y tenían su propia psique colectiva que las distinguían las unas de las otras; manifestaciones que constituían una especie de marca nacional, un sello indeleble por el que eran conocidas. Sin embargo, con la llegada de la globalización, potenciada por los grandes avances tecnológicos y de los modernos sistemas de transportes; el mundo entero se fue homogenizando, y, las culturas nacionales o locales fueron crecientemente impactadas por lo que podría llamarse una cultura global.


Y lo anterior fue provocando que las culturas nacionales y sus singularidades fueran desplazadas por esa nueva cultura global que, fue arrasándolas casi inexorablemente. Y así, las filosofías que constituían la esencia de nuestros países fueron sustituidas por filosofías y conductas extrañas impuestas desde afuera.


En el caso específico de Costa Rica


Por razones muy especiales, fuimos construyendo nuestro país de tal manera que, a través del tiempo Costa Rica se forjó lo que suelo llamar, una “Personalidad Nacional Propia” (PNP), con la que se fue conformando, distinguiendo y destacando en el consorcio de las naciones. Y es así como esta pequeña nación poco a poco se fue haciendo grande y excepcional. Una grandeza que no residía ni en su tamaño geográfico ni demográfico, sino en su singularidad o excepcionalismo.


Las condiciones anteriores fueron una consecuencia de la visión de sus líderes, y especialmente del pueblo costarricense que tuvo la fortaleza de buscar y encontrar sus propios caminos y derroteros; y porque desde casi siempre, nuestro pueblo intuitivamente entendió que ningún sector o grupo de interés podía estar bien, si las grandes mayorías estaban mal. Y que para que estas estuvieran bien, era indispensable crear y establecer una plataforma de oportunidades que les garantizara ese bienestar. Es así como se construyó dicha plataforma que en esencia estaba sostenida en las siguientes tres bases o columnas fundamentales:


  1. La salvaguarda del bien común,

  2. La custodia y preservación de ciertos valores sin las cuales, se niega la esencia misma del ser humano, y

  3. La red de solidaridad y protección social, como la verdadera ancla o sostén de un robusto y sólido sistema de convivencia.


Y así, con el pasar del tiempo, se construyó nuestra “Personalidad Nacional Propia”, o sea, la personalidad del Estado costarricense en base a la cual se forjó toda una cultura, o sea, nuestra cultura nacional.


Las principales características de nuestra cultura nacional


Costa Rica tuvo la visión y el acierto de construir un sistema de convivencia muy sólido y robusto; solidez que se reflejaba en sus siguientes características:


  1. Una sociedad incluyente, solidaria, e igualitaria

  2. Con acceso universal a salud, agua, educación, electricidad, servicios financieros, etc.,

  3. Se creó una sociedad de oportunidades, especialmente, para las grandes mayorías.

  4. En fin, una sociedad feliz con una alta calidad de vida.


Las principales características de la cultura de la globalización


Con el advenimiento de la “Cultura de la Globalización” (CG), la cual es portadora de una enorme fuerza avasalladora; esta fue arrasando, aplastando y, consecuentemente, eliminado las culturas nacionales e imponiendo en casi todos los países, especialmente, en los más débiles, una civilización única, uniforme y global que ha generado y sigue suscitando grandes secuelas negativas en nuestros países. Veamos a continuación, algunas de las principales características de la cultura de la globalización:


  1. Combate y elimina el concepto del bien común

  2. Desconoce y atropella la solidaridad

  3. Sus políticas promueven la marginación, la exclusión, y consecuentemente, la desigualdad social.

  4. Impulsa y promueve el mercantilismo como el medio de intercambio por excelencia de todos los bienes y servicios fundamentales del ser humano. Bienes y servicios tales como: el agua, la salud, la educación, la electricidad, las info-comunicaciones, los financieros; en fin, de todo lo que puede someterse al mercado.

  5. Combate el subsidio alimentario para los más débiles y vulnerables.

  6. Además, tiende a destruir la producción agropecuaria nacional para promover la importación de alimentos, y, por lo tanto, la dependencia alimentaria de los países más débiles, etc.


Si nuestra cultura nacional se basa en la construcción de una sociedad solidaria inclusiva e igualitaria; la cultura de la globalización promueve una sociedad egoísta sustentada en el concepto barbarie de “sálvese quien pueda”.


Los agentes encargados de imponernos la Cultura de la Globalización en Costa Rica


Lo más triste de toda esta tragedia, es que los agentes encargados de realizar el trabajo sucio de arrasar con nuestra cultura nacional e imponernos la cultura de la globalización, son costarricenses preparados cuan agentes secretos debidamente entrenados e indoctrinados para proporcionarnos el haraquiri desde adentro, y de paso, acabar con nuestro sistema de convivencia.


Por años, una serie de costarricenses se han prestado como testaferros para realizar ese “trabajo” que es digno de traidores y vendepatrias. Sin embargo, en nuestra supina inocencia, les hemos abierto las puertas de par en par para que consuman su traición.


Una de las evidencias más recientes


Llama poderosamente la atención que, ante la renuncia de la Ministra de Hacienda, doña Rocío Aguilar; contando nuestro país con tantos, y extraordinarios economistas; tuvimos que echar mano a don Rodrigo Chaves, quien tenía alrededor de 30 años de vivir fuera de Costa Rica, por lo que casi ya ni conocía el país; traerlo de Indonesia con una carrera totalmente comprometida con los organismos internacionales.


Recién nombrado, o sea, antes del COVID-19, le oímos decir, durante su comparecencia ante la Asamblea Legislativa; que iba ser necesario que el país venda o concesione activos, dentro de los cuales incluyó la Fábrica Nacional de Licores (FANAL) y otros. Y poco tiempo después, y aún ante la clara evidencia de la gran bendición que la CCSS ha sido para los costarricenses ante la crisis del Coronavirus, ni siquiera pudo aguantarse la tentación de insinuar que habría que privatizarla, aún cuando el Gobierno Central es por mucho el principal deudor de esa benemérita institución. ¡Qué horror!


Finalmente, permítanme señalar otra práctica bastante común de muchos de los citados agentes o testaferros de intereses espurios, y que, los costarricenses, inocentemente suponemos que están defendiendo los nuestros. Resulta que, por años no pocos de ellos, en las supuestas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI); sin que sea un requisito de ese organismo, más bien son ellos los que suelen pedir al Fondo que incluya dentro de los acuerdos con nuestro país, el compromiso de vender ciertos activos públicos. Activos por los que esos testaferros llevan años “babeando”, para entregárselos a sus “jefes”. O sea, como se dice popularmente: “Los costarricenses hemos estado confiados sin siquiera sospechar que, tenemos a la cobra, esa serpiente venenosa; o sea, a nuestro mismísimo enemigo durmiendo en nuestra cama con nosotros”.


Concluyo, con la esperanza de que despertemos, que no sigamos siendo tan ingenuos, y que, descubramos de una vez por todas, que, esos supuestos expertos, esos “arrechos”, esos genios, como nos los quieren presentar; no son más que gente indoctrinada para traicionar a su patria. Lo que los convierte en los peores enemigos de nuestra cultura, del sistema de convivencia que con tanto esfuerzo hemos construido, y, consecuentemente, son los peores enemigos de la gran mayoría del pueblo costarricense.


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