“Trifecta de Marionetas”

Jonathan Flores Mata

Criminólogo

Directivo Nacional de ANEP


Estar repitiendo lo mismo es un poco cansado, lo acepto, pero es aún más cansado observar que se siguen cometiendo agresiones y las víctimas agachan los brazos, bajan la frente servilmente, o, peor aún, se dejan engañar por los matones. Por supuesto, me refiero a la forma en que esta nefasta Administración del PAC (aunque estoy consciente que Alvarado es solo un símbolo del gobierno formal, los dueños de los grandes capitales que evaden impuestos, compran los principales medios televisivos y prensa, son el poder real), se han ensañado contra la clase trabajadora.


En algún momento de la historia nos encontramos ante una colisión de fuerzas que se mantenía en igualdad, de esta manera que, tanto las y los grandes defensores de la clase trabajadora y organizaciones sociales en general, así como las y los principales exponentes empresariales, que acumulan el gran capital (muchos de ellos evadiendo impuestos, violentando derechos laborales y blanqueando capitales) sostenían una paridad que no dejaba que uno u otro bando avanzara de forma notable.


Sin embargo, con el advenimiento de Carlos Alvarado al poder, y aquel plan de “unidad nacional”, lo que en realidad se constituyó fue la herramienta del neoliberalismo, para desequilibrar la balanza a su favor. Aunque se tenga una Asamblea Legislativa vario pinta, prácticamente los mismos dueños de sus conciencias (quienes pagaron las campañas políticas), las órdenes de las y los diputados, del Poder Ejecutivo y de las y los Magistrados del Poder Judicial, desde el inicio fueron las mismas: atacar a la clase trabajadora del sector público, para que sea más sencillo explotar, mantener en condiciones indignas y violentar a las personas trabajadoras del sector privado. También, por supuesto, obtener, mantener y acrecentar los beneficios que han conseguido en la parte tributaria (como perdón de deudas, exenciones y exoneraciones) así como las variadas decisiones que se han tomado para pagar favores a quienes mueven los hilos del crimen organizado (seguridad privada en aeropuertos, no escaneo de contenedores, reducir el número de oficiales de la PCD…entre otros), esto porque posiblemente el dinero con la que se pagaron las campañas políticas provenían de esa fuente.


Y es que, el desequilibrio conseguido fue utilizado para emprender un ataque desenfrenado y descarado contra la clase obrera, que se puede resumir de la siguiente forma: primero vino la idea del Ejecutivo de una ley que aumentara impuestos, bajara el poder adquisitivo de la clase productiva y aumentara el costo de vida, correcto, la Ley 9635 (el combo fiscal), no importaron movimientos populares de 86 días consecutivos, ni observar a más de un millón de personas en las calles protestando por esto, en contubernio con Sala Constitucional, las y los “representantes de nuestra democracia” la aprobaron.


El siguiente paso fue arremeter directamente a una de las más grandes victorias jurídicas de la clase trabajadora, la Reforma Procesal Laboral. Por supuesto, se debían encargar de cercenar las posibilidades de que las y los trabajadores pudieran manifestarse e ir a huelga legal, para dirimir conflictos y luchar contra las injusticias que les afectan. Por ello se aprobó la Ley anti-huelgas, con el rebajo del día y la interposición de requisitos imposibles de cumplir se desvanece la posibilidad real de ir a una huelga legal.


La desafortunada entrada en escena de la pandemia por todos conocida fue una vil herramienta utilizada para acercarse un paso más a desmejorar las condiciones laborales. Jornadas reducidas, suspensiones de contratos de manera indefinida (que evitan pagar prestaciones), personal explotado con tiempo extraordinario que no les reconocen (y de gracias por que mantienen el trabajo), teletrabajo con empleados en disponibilidad 24/7…entre muchas otras circunstancias, se están presentando aún.


Ahora lo que se viene es la Ley Marco de Empleo Público, otro siniestro conjunto de normas que persigue fines como congelar los salarios a las y los servidores públicos, facilitar los despidos, quitar las estabilidad laboral, eliminar los incentivos salariales, eliminar anualidades, suprimir los reconocimientos por carrera profesional, desnaturalizar la negociación colectiva, degenerar aún más las condiciones laborales, en resumen: empobrecer aún más a las y los trabajadores, sin importar todas las consecuencias sociales y económicas que eso significa para las personas de clase media, baja y en pobreza extrema.


¿Cuál será el siguiente objetivo de esta gente, aguinaldo, salario escolar, licencia de maternidad, disfrute de vacaciones? Luego de lo que hemos testificado ninguna de estas opciones sería de sorprenderse.


Por eso es por lo que ANEP está llamando a pasar factura en las urnas el próximo 6 de febrero del 2022, invitamos a NO VOTAR por los mismos partidos políticos que han participado en esta masacre inmisericorde contra nuestros los derechos laborales. Esta es la más sencilla manera de no agachar la frente, de no cruzarnos de brazos, protestar y decir NO MÁS de estos partidos políticos que se dejan utilizar como marionetas. Nosotros tenemos ese poder.


Y usted: ¿Va a pasar factura, o seguirá soportando que le arrebaten sus derechos?



Los artículos y comentarios expresados en las columnas de opinión de esta Revista son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de La Pluma CR

36 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
Square Stage

Su anuncio Aquí

Consulte nuestros planes de publicidad

Banner en todo nuestro sitio

Contáctanos

Heredia, Costa Rica C.P. 40101

laplumacr@gmail.com  |  WhatsApp: (506) 7271-6944

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon