¿Y por qué se fue?


El domingo 12 de abril, en horas de la tarde, el ingeniero Guillemo Constenla Umaña, presentó su renuncia a la presidencia del Partido Liberación Nacional.


Esta renuncia inesperada entre los verdiblancos causó diversas opiniones y molestias, principalmente en quienes consideran que la agrupación se ha vuelto el escaño para las aspiraciones políticas en diputaciones, alcaldías y candidaturas a la presidencia de la República.

Los liberacionistas reclaman que durante mucho tiempo se dejó de lado la formación política que durante varios años los caracterizó como una gran fuerza política organizada, distinto a lo que se vive en la actualidad en el PLN, donde la militancia política ya no es un requisito para las aspiraciones, se reciben nuevos partidarios que en menos de dos años gestionan su postulación a puestos de elección popular, otra situación parecida se da con quienes durante mucho tiempo se han mantenido fuera de toda actividad política, no tienen militancia activa, pero de pronto regresan buscando un espacio en el partido que les ponga en la palestra política para aspirar a alguna candidatura, el problema se agrava cuando dejan de lado su deber para optar por un puesto político.


En el caso de Constenla, ha levantado fuertes críticas, primero por darse en medio de una emergencia nacional provocada por la pandemia mundial por el COVID-19, momento en que toda aspiración política debe quedar de lado para contribuir con el país en la lucha contra el coronavirus. Segundo, por la falta de fidelidad con la Asamblea Nacional liberacionista que le eligió confiando en su trabajo para la reorganización partidaria. Sobresale la expuesta por el exdiputado, exalcalde y exjerarca de Acueductos y Alcantarillados licenciado Oscar Eduardo Núñez Calvo, quien expresó su disconformidad ante la situación.


“La ausencia de liderazgo, que nunca se reflejó en la concertación capaz de sobreponerse a grupos de poder, para lograr convocar los sectores que de toda naturaleza aún mantiene su fidelidad al PLN, es más que evidente.

Creo, sin menoscabo a su condición, que los tiempos lo tomaron cansado y sin la energía suficiente y necesaria para ilusionarse primero, e ilusionarnos después con todo lo que se debe hacer, y nunca pudo arrancar haciéndolo.

Me parece que desde hace muchos meses sintió el peso de una cruz encima, y esta renuncia ya incluso había sido pensada una y otra vez, por lo que tampoco es sorpresa. Bueno, para algunos de sus círculos más íntimos no lo es, y aunque nunca he estado en ellos, para mí tampoco.

Francamente, el ejercicio del poder presupone un compromiso más allá de la habitual tranquilidad que los seres humanos deseamos alcanzar a cierta edad de nuestras vidas. Si uno no se enamora de la idea de hacer sentir un fresco y contundente liderazgo que asocie voluntades (y en ello para nada tiene que ver la edad, sino la convicción), que active y proyecte positivamente para dentro y para fuera, nuestra organización, pocos y nulos resultados tendrá gestión alguna de quien ocupa plazas de dirección política.

Un buen hombre, al que los tiempos le superaron. Posiblemente, hasta se dejó superar por ellos.

Borrón y cuenta nueva, con un menos (-) más que un positivo (+) para nuestro partido.

Ustedes que son ingeniosos, alguno sabe ¿cuánto capital político nos queda para seguir pifiando?"


Corresponde ahora a la Licda. Kattia Rivera, Vicepresidenta del PLN, asumir la presidencia a.i. hasta el tanto se convoque o no la Asamblea Nacional de la agrupación política.

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